Química

La química como ciencia

Resulta muy difícil investigar en los orígenes de la  Química, viejo “arte” de “ciencia oculta” al que únicamente accedían los iniciados en un método especial de pensamiento y en un lenguaje de simbolismo secreto.

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Sus vínculos esotéricos y el misterio que envolvía sus experimentos, hacía de los químicos un grupo a menudo temido y odiado, cercano a la brujería, y frecuentemente separado de los demás.

Dicen que la palabra Química proviene del árabe al-kimiya y que este a su vez del término griego khemeia, que puede derivar tanto del egipcio Kham, que indicaría el arte de los egipcios, como del griego khumos, vocablo relacionado con el arte de extraer zumos, de la tierra habría que añadir, ya que designaría la obtención de metales mediante la fundición de minerales.

La al-kimiya, al correr de los tiempos se transformo en Alquimia; ciencia que perseguía dos objetivos de deseo: el elixir de la vida eterna y la transmutación de todos los metales en oro a partir de la “piedra filosofal”. 

A pesar de los indudables logros que consiguieron algunos alquimistas medievales, cristianos y musulmanes con sus aleaciones, pócimas y ungüentos, la Química moderna se inicia con el francés Antoine Lavoisier (1743-1794) que la convierte en una auténtica ciencia al aplicar los rigores científicos para determinar la composición de las sustancias químicas y en la determinación de las masas de los reactivos y productos de los procesos químicos.

Lavoisier es tan importante para la Química como lo fue Galileo Galilei para la Física.

La tecnología química

La gran eclosión de la aplicación de la Química se produce a mediados del siglo XX con los complejos industriales asociados al petróleo y sus derivados (la petroquímica), las grandes factorías de productos inorgánicos (ácido sulfúrico, nítrico y fosfórico, cloro, amoníaco, hidróxido sódico, etc.), la fabricación de polímeros sintéticos (plásticos, cauchos, fibras textiles…), la química de los alimentos (productos lácteos, derivados de la harina, etc.) y la industria farmacéutica.

Las ventajas y virtudes de los productos químicos se hacen patentes si miras a tu alrededor. La ropa y el calzado que llevas; la tinta del bolígrafo; el papel del libro de texto; la colonia, el jabón o el champú que has utilizado esta mañana; el medicamento que te baja la fiebre o te quita el dolor de cabeza; los numerosos tipos de plásticos que te rodean y te abruman  (en las carpetas, en los envoltorios, en las bolsas de los supermercados, en los utensilios domésticos…), todos ellos son ejemplos de que estás rodeado de objetos en cuya composición interviene de manera más o menos importante la química.

Pero también es cierto que, precisamente por su abundancia, cientos de toneladas de mercancías, a veces muy tóxicas y peligrosas, están cruzando diariamente nuestro planeta en barco, tren, avión o camión cisterna.

Como dato de interés conviene que sepas que en la actualidad el número de sustancias químicas que hay en el mercado se aproximan a 200.000 y que cada año se introducen cerca de 2000 nuevos preparados químicos.

Aunque la industria química intenta destacar entre sus objetivos la mejora continua en la protección del medio ambiente, la salud y la seguridad, así como la transparencia informativa, de una gran parte de estas sustancias apenas se conocen datos de los riesgos que sobre la salud humana y medio ambiente pueden derivarse de su uso a medio o largo plazo; incluso se desconocen datos básicos sobre toxicidad o efectos secundarios de algunos preparados que se sabe son nocivos en condiciones normales de utilización (insecticidas, colorantes, aditivos alimentarios, disolventes orgánicos, etc.).

¿Te has preguntado?

  • ¿Hasta qué punto, en la búsqueda del bienestar social, puede la Química ejercer una acción no deseada – y a veces, nociva- en el medio donde desarrolla su actividad?
  • La ciencia da mucho, pero a la vez exige en demasía al medio ambiente. ¿Será la investigación responsable en este sentido el gran reto de la ciencia actual?

Tecnología y sociedad

En la actualidad y en los países más desarrollados, se manifiesta una clara demanda social del incremento de la producción de bienes y servicios. Esta presión social de alguna manera obliga a la continua innovación tecnológica para garantizar la diversificación de la producción y el abaratamiento de los costes.

Debemos recurrir de nuevo al desarrollo de la ingeniería química como uno de los principales factores que contribuyen a dicha diversificación y proliferación de productos de fabricación y consumo.

Bajo esta perspectiva, la responsabilidad que está recayendo sobre la esfera científico-técnica es abrumadora: aunque, paradójicamente, su validez social no se aprecie tan claramente. Química

En el momento que su financiación escapa del control del mundo científico, el proceso de innovación tecnológica puede seguir unas líneas de actuación poco sostenibles desde el punto de vista social: La industria química paga al científico para que haga más crujientes los cereales, más baratos los plásticos y más caros los antibióticos (1)

Química

Los últimos cambios tecnológicos se están desarrollando a un ritmo tan vertiginoso que modifican de manera palpable el tejido social; no sólo por los problemas éticos y jurídicos que ocasionan (biotecnología, ingeniería genética…), por los nuevos hábitos que fomentan (ordenadores, videojuegos, realidad virtual…), sino también por la introducción apresurada de ciertas innovaciones tecnológicas cuyos efectos inesperados se escapan al control de los científico (insecticidas cancerígenos, medicamentos que producen mutaciones genéticas...).

La Química en segundo de Bachillerato

A pesar de todo lo dicho, es preciso reconocer los aciertos del desarrollo tecnológico; los beneficios de la aplicación de la tecnología han traído a las sociedades modernas no se pueden discutir.

Las conquistas de la Humanidad poseen, a veces, una doble cara, por lo que además de sus beneficios es necesario identificar, evaluar, prevenir y combatir los posibles riesgos que se asocian a ellas.

La responsabilidad en este sentido es de todos, pero tal vez más de personas como vosotros que seréis los científicos del futuro.

Sabías que…

Algunas de las nuevas armas químicas que se desarrollan en la actualidad se asocian a los rayos láser capaces de proyectar altísimas temperaturas sobre sus objetivos con una precisión absoluta. En este arsenal encontramos:

Ácidos supercaústicos que pueden incluso alterar la estructura de los metales aleaciones e instrumentos ópticos haciéndolos quebradizos e inoperantes.

Sustancias superdeslizantes o superadhesivas que impidan en movimiento de vehículos por carreteras y vías férreas.

Espumas densas de acción rápida que se pegan al cuerpo e impiden prácticamente el movimiento.

Agentes biológicos (somníferos, calmantes y paralizantes) emitidos a la atmósfera que afectarán a las personas que los podrán absorber tanto por vía respiratoria como a través de la piel.

(1) Charles D. Keeling , pionero en el estudio del efecto invernadero.

 Materiales

Química 3 º de ESO

Química Primero de Bachillerato

Química Segundo de Bachillerato

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